¡Riesgo de explosión! (Capítulo 2) Procesos de molturación

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Tal como ya anuncié en el capítulo 1, voy a centrar el “RIESGO DE EXPLOSIÓN” en los procesos de molturación de grano/cereales.

ProtecciónProcesoMolturación

Uno de los principales factores para poder evitar las explosiones en estos procesos es, sin ningún tipo de duda, la PREVENCIÓN, manteniendo la concentración de polvo por debajo del punto crítico y eliminando las fuentes de ignición potenciales.

Puesto que en las operaciones de molturación existen dos zonas donde la concentración de polvo puede convertirse en crítica, el interior del molino y el ambiente circundante o estructura que aloja el mismo, va a ser necesario actuar en diferentes frentes para realizar una buena acción preventiva sobre el riesgo al que nos enfrentamos:

  • Instalar separadores densimétricos y aparatos magnéticos, que eliminen los objetos extraños como piedras y trozos de metal, evitando la generación de chispas en las máquinas que trabajan lanzando el producto a gran velocidad contra superficies metálicas.
  •  Velocidad de circulación adecuada.
  • Limpieza periódica de los conductos, suelos, máquinas, así como cualquier área o elemento susceptible de acumulación de polvo, mediante el sistema de vacío (aspiración), es necesario evitar las turbulencias en el ambiente que puedan dispersar el polvo dejándolo en suspensión.
  • Hay que reducir al máximo el número de superficies horizontales donde pueda acumularse el polvo, que sean de difícil o imposible acceso para su limpieza.
  • Siempre que sea posible, las superficies deben construirse con una inclinación mínima del 60º respecto a la horizontal para facilitar que el polvo se deslice y no se acumule.
  • Evitar codos y cambios bruscos de sección donde el polvo pueda depositarse.
  • Limitar la caída libre para evitar la formación de nubes de polvo.
  • Durante las operaciones de molido, transferencia y descarga debe mantenerse una aspiración continua en las aberturas.
  • El polvo resultante del molido debe transportarse a través de conductos estancos hasta colectores situados en un lugar seguro, preferiblemente en el exterior de la estructura.
  • Eliminar o apantallar las posibles fuentes de ignición por chispas.
  • Evidentemente: prohibido fumar, así como controlar (si son necesarias) las operaciones de soldadura y corte que empleen llamas o arcos.
  • Todo el cableado eléctrico debe cumplir con la normativa referente a este tipo de instalaciones, donde existe peligro de explosión por la presencia de polvo combustible.
  • Los equipos de manipulación, montacargas, cintas, correas de transmisión y transportadores deben ser de un material no conductor o estar puestos a tierra, impidiendo así que se produzcan chispas por electricidad estática.
  • Las transmisiones limitadoras de par o hidráulicas, han de disipar el calor rápidamente.
  • Los materiales de construcción deberán ser incombustibles o resistentes al fuego.

A pesar de todo lo anterior, las operaciones vinculadas a los propios procesos de molturación comportan un riesgo inherente de explosión que puede ser minimizado, pero en ningún caso eliminado por completo. Por ello es necesario estudiar la posibilidad de instalar sistemas que permitan actuar en caso que las medidas de prevención no resulten todo lo eficaces que desearíamos.

Otra posible actuación preventiva podría considerarse la inertización del equipo de molturación, así como la de otros elementos del sistema, con un gas inerte (por ejemplo nitrógeno o anhídrido carbónico), sin embargo, preferiría incluir este concepto de prevención/protección en siguientes capítulos.

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