Cuántas de las cosas que nos rodean y usamos en nuestra vida cotidiana tienen una vida útil y lo tenemos asumido? Prácticamente todas. Si bien es verdad, podemos hacer mantenimientos, reparaciones, etc. pero finalmente la mejor opción suele ser sustituirlas por unas nuevas y en muchas ocasiones solo por modernizarse.
Con los sistemas contra incendios ocurre exactamente lo mismo. Con el paso de los años los equipos se desgastan, pierden sensibilidad, se vuelven obsoletos, los agentes pierden propiedades, etc. por eso es importante además de seguir el plan de mantenimiento para preservar nuestros sistemas contra incendios, conocer su vida útil y saber cuándo ha llegado la hora de sustituirlos por nuevos.

Por ejemplo la norma UNE 23007-14 recomienda la sustitución de los detectores cada 10 años, que es la vida estimada de este tipo de equipos, la UNE 23120 establece la vida útil de los extintores en 20 años, etc.
Esta renovación no es un capricho, se trata de mantener la eficacia de los sistemas de protección contra incendios, evitar falsas alarmas y disparos, evitar respuestas tardías en sistemas de detección y extinción, y de esta manera sentirnos seguros sabiendo que los sistemas que protegen nuestras vidas y bienes en el momento de funcionar lo harán correcta y eficientemente.
Hoy en día estamos habituados a los conocidos plan renove en el sector de la automoción, de la telefonía móvil, etc. Por qué no en los sistemas contra incendios?





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