A finales del siglo XVIII y principio del XIX se empezó sentir la necesidad de un sistema de protección contra incendios de edificios que estuviera siempre de guardia permanente y que atenuara las deficiencias del aleatorio sistema en uso de vigilantes de incendios y coches de brigadas de incendios con equipamiento ineficaz e inseguro. Unos de los primeros sistemas de rociadores automaticos «sprinklers» fue diseñado por el arquitecto Benjamin Wyatt y se instalo en el Teatro Real de Drury Lane en el año 1812.
En la siguiente imagen se puede apreciar un rociador antiguo de época y uno más moderno.





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