Es bastante habitual que aparezcan dudas en la elección del sistema a emplear. Como suele suceder en muchos casos, ambos sistemas son válidos, teniendo algunas ventajas e inconvenientes que invitan al debate entre detractores y defensores de los mismos.
No pretendo defender ninguno de ellos, esta entrada tan solo pretende dar algunos argumentos a la hora de escoger uno u otro sistema, siempre a criterio del técnico proyectista y de las características ejecutivas del proyecto.
Depósitos con membrana interna:
En este tipo de depósitos la estanqueidad se consigue mediante la instalación de una membrana interna, ésta recubre interiormente toda la pared lateral y fondo del depósito de forma continua, quedando únicamente interrumpida por la conexión de las propias tubuladuras que forman parte de las características de servicio de este tipo de instalaciones (aspiraciones, retornos, vaciados, indicadores de nivel, etc.).
La membrana está protegida de los fenómenos atmosféricos (sol, lluvia, nieve, viento), así como de otras inclemencias meteorológicas que podrían acelerar el envejecimiento de la misma, encontrándose al otro lado de las chapas metálicas laterales que conforman el depósito y en contacto permanente con el agua este contiene. En la única zona donde la membrana no está en contacto permanente con el agua, es en su parte superior, por encima del nivel de agua del depósito, donde esta se encuentra atornillada al mismo.
En este caso, la ejecución de la losa de hormigón armado necesaria como base para el depósito, se realiza en una sola fase, cumpliendo únicamente la función de soportar y repartir adecuadamente la carga para la que ha sido calculada sobre el terreno donde asienta.
No suele haber ningún impedimento para la ejecución de este tipo de depósitos, tan solo puede haber limitaciones en depósitos muy esbeltos, donde la altura del mismo y la de su necesaria membrana interna, ponga serios impedimentos a la hora de montar esta, el propio peso de la membrana puede ser un problema, pudiendo provocar la rotura o desgarro de la misma durante el montaje. Tan solo deberemos tener muy en cuenta este factor en depósitos especiales, no representando ningún problema para los depósitos de dimensiones estándar, siendo además por una cuestión económica, los que suelen ejecutarse en la mayoría de proyectos.
En caso de fuga de agua una vez puesto el depósito en servicio, es cierto que resulta complicada su localización. El agua puede escapar de la membrana a través de un corte en ella discurriendo entre ésta y la pared del depósito, buscando el camino más fácil para atravesar la chapa exterior y aparecer en otro punto completamente distinto al de la zona donde la membrana se encuentra dañada, incluso al otro lado del depósito. En este caso, para localizar y reparar la fuga, es necesario vaciar el depósito, introducir un operario en su interior o colgarlo entre la membrana y el depósito, debiendo separar ésta del mismo, y con una linterna localizar la fuga para proceder a su posterior reparación. Si la rotura o poro de la membrana se encuentra en el fondo del mismo, es posible que sea necesario extraer totalmente la membrana del depósito para su localización y reparación, con el posible riesgo de rotura o deterioro de la membrana durante la operación. En este caso, tal vez lo más práctico sea ejecutar un nuevo sellado sobre todo el fondo del depósito. Dicho esto, es bastante improbable que una membrana sufra daños una vez el depósito esta entregado al cliente y en servicio, lo importante es controlar la correcta realización de los trabajos.
Durante la instalación del depósito, será importante controlar que no quede ningún espacio libre en el perímetro entre la losa de hormigón y la chapa de la primera virola, ya que eso facilitaría la entrada de pequeños roedores que podrían llegar a perforar la membrana.
Depósitos sellados con mastik:
La estanqueidad en este caso se consigue mediante dos procedimientos, uno para la base del depósito y otro para las paredes laterales del mismo (virolas de chapa metálica).
En cuanto a la estanqueidad de la base, esta se consigue a través de la propia losa de hormigón ejecutada en dos fases:
1ª Fase Construcción de una primera losa que será la encargada de de soportar y repartir adecuadamente la carga para la que ha sido calculada sobre el terreno donde asienta. Sobre ésta se empezará a montar el depósito y es de donde partirá la primera virola del mismo.
2ª Fase La segunda losa de hormigón se ejecutará en el interior del depósito con las virolas ya montadas, siendo ésta la realmente encargada de proporcionar el sellado de la base del depósito. Además, para una función totalmente mecánica, será necesario realizar un zuncho perimetral sobre la parte exterior de la primera losa, que será recibido mediante unas esperas previamente preparadas durante la instalación de la misma.
En este caso, va a ser muy importante realizar un correcto vibrado del hormigón que garantice la impermeabilidad de la losa.
Para la estanqueidad del resto del depósito (virolas de chapas metálicas atornilladas), va a ser necesario realizar un sellado con mastik de todas las juntas y tornillos que intervienen en el montaje. Aunque es cierto que en este caso el material de sellado (mastik) quedará expuesto en su parte exterior a las inclemencias meteorológicas, los fabricantes de depósitos y masillas sintéticas ofrecen unas altas garantías y largos años de vida para sus productos.
En este caso la localización de una posible fuga suele ser muy fácil, ya que el agua saldrá justo donde se produzca el problema, pudiendo ser reparada, en la mayoría de las veces, sin necesidad de vaciar el depósito. Por otro lado, dependiendo de la altura donde se detecte el problema, y suponiendo que sea necesario dejar libre de agua esa zona para su reparación, es posible que no sea necesario vaciar todo el depósito.
Será muy diferente si la fuga se produce en la base o losa del depósito, en este caso la localización exacta del problema se complica, por lo que puede ser necesario practicar una impermeabilización de la misma, previo vaciado del depósito.
Como siempre, será muy importante controlar una correcta realización de los trabajos para conseguir un óptimo resultado.
La instalación de depósitos de agua mediante el sellado con mastik permite más flexibilidad a la hora de dimensionar los mismos, pudiendo aumentar su altura con bases reducidas.
Comentar que el aspecto exterior de los dos tipos de depósito es prácticamente el mismo, las únicas diferencias que podremos apreciar, si nos acercamos, son: la masilla (mastik) aplicada en juntas / tornillos y el zuncho perimetral necesario, elementos que serán inexistentes en los depósitos con membrana interna.
El coste de ambos depósitos suele equilibrarse con la construcción de las losas de hormigón, siendo algo más caro el depósito de membrana que el sellado con mastik, pero resultando más costosa la construcción de la losa en dos fases que debe realizarse en el caso del sellado con mastik, frente a la losa en una sola fase para los depósitos que incorporan su membrana interna.
En cuanto a normativas, certificados y homologaciones, no existen diferencias, ambos son aceptados normalmente sin problemas.




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